viernes, 9 de mayo de 2008

Reloj de arena en el amor

Qué rápido pasa el tiempo cuando uno se entretiene. Es como si los minutos se apresuraran a transcurrir, compitiendo uno con el otro, aunque discretamente... como aquella gotera que pronto inunda la habitación.

Menciono la velocidad del tiempo, porque a pesar de ser inexistente, es una buena invención del hombre para referirse a eventos pasados o futuros. Precisamente, necesito y utilizaré dicha invención para continuar con mi relato, y es que me llena de melancolía pensar en ello, pero son los pensamientos que justo en este instante cruzan por mi mente, especialmente cuando una canción de Frank Sinatra suena mientras escribo esto.

En fin, haciendo referencia atrás, hace poco más de dos años que no era soltero: tenía a mi novia Connie Farcas, una simpática rumana de baja estatura (al menos para mi) a quien conocí cuando residí en California. Ella misma, hace 5 días cambió su apellido a Hozan, y no por ocultar su identidad, sino porque ha contraído matrimonio. He de admitir que me sentí extraño cuando me invitó a su boda, pero lo hizo como un gesto amable, no se trataba de ninguna mordacidad. Lo digo porque nuestro alejamiento se dio a causa de que yo volviera a México, así que hasta la fecha continuamos como los amigos que siempre fuimos, excepto que nuestra relación romántica cesó de existir, simplemente se fue desvaneciendo conforme al paso del tiempo. Ese afamado tiempo, y que por falta del mismo, me fue imposible asistir a la ceremonia, a la cual me hubiera encantado ir. Sinceramente.

Después de Connie, increíblemente no he tenido ninguna relación formal con alguna otra mujer. Esto ha llegado hasta el punto de que ciertas personas supongan que me haya convertido en un homosexual. Lo digo tan abiertamente, porque en realidad no me interesa preocupa qué es lo que discurran. Lo que sí me preocupa, es que casualmente siempre me enamore de aquellas mujeres que ya tienen pareja, es desilusionante; es como alucinar ver un oasis en medio del desierto, cuando en realidad sólo se trata de espejismos. Desde mi separación de Connie, me he topado con 3 espejismos, y son tan sólo eso. No obstante, no puedo quejarme: yo mismo he sido semejante ilusión óptica para varias otras mujeres, ¡curiosa ironía!--Incluso para otros ilusionados hombres que llegaron a pensar que era gay.

Me encuentro feliz por la nueva Consuela Hozan, y me encuentro feliz por mi mismo; por el idéntico motivo, pero con causas distintas, obviamente. Própero por ella en el sentido de que esté comenzando su nueva vida, y dichoso he de ser yo también al volver a estar enamorado, qué importa si de quien lo estoy también tenga a alguien. Sería lo más probable, conociendo mi historial. Pero, ¿qué más da? Esas no son ningunas noticias para mi.

Al menos esta noche puedo soñar con ella. Mañana quizá necesite hurtar (no robar).

2 comentarios:

luciernaga dijo...

hola
felicidades a connie! qe buena onda qe todavia pueden ser amigos y hasta te "haiga" invitado ..
no te enamores de alquien qe ya esta enamorado.. no es muy bueno, y no creas enamorarte cuando ya estas enamorado .. es peor!

felicidades x tu blog, ya no tienes el flog?

nos vemos cool :)

Nueces dijo...

love sucks jajaja pp

Tú decides cuando es amor y cuando no, el pedo es cuando no lo controlas.

Saluditos y ¡NEXT! jajaja